QUE FALTA

Poema de Alfonso Gomez y obra de Graciela L. Bertoldi

Que falta nos hace mirar hacia el cielo
Que falta nos hace salir de este gris
De enormes fachadas, altos edificios,
grandes avenidas, centros comerciales
Que le van quitando espacio verde al
mundo del ser humano.

Polvos de los polvos, aires contaminados
moléculas venenosas que atacan los
pulmones y nos hacen toser toxinas llenas
de no sé que cosas, que contagiamos a los
demás que ni culpa tienen sin deberla ni
temerla
Prisioneros de los autos, de los choferes
sedientos, con el cigarro en los labios y
escupiendo puras flemas a gran velocidad
que nunca voltean al cielo a ver su hermosa
inmensidad. Siempre encerrados entre cuatro
paredes y después, encerrados en sus tumbas
llenas de mediocridad, echando a perder la
atmósfera con su volatilidad.

Estamos acabando al mundo, nuestro
entorno, el paraíso terrenal
Nos vamos a volver negros o pintos
con tanto material que nos dejan caer
a nuestro lugar. Y en lugar de protestar
reímos como tontos dentro de la ducha
cuando se nos cae el jabón.
Agua que antes era cristalina, se convertirá
en agua pestilente, llena de hongos, de
sulfatos y de muerte. Flores ya no habrá,
solo el triste recuerdo de que existieron
y que tenían multicolores acéntos y olían
con perfumes deliciosos de esos que ya se
agotaron desde hace mucho tiempo

Los humanos nos volveremos ojerosos
cansados, dilatados, hinchados de tanta
comida chatarra. Nos llenaremos de granos
de la cabeza a los pies y al hacer el amor
será peor, ya que nos aniquilarémos en
lugar de preservar.

Así será la vida, la que tú quieras desde hoy
Corta o larga, tú planeas el futuro y el de los
demás también.
¡Ya basta de tanta insolencia!
De insultar a la existencia.
Hace falta barrer las inmundicias; enterrarlas
¡No! sería un desatino, pobre tierra; ella no
no tiene la culpa de que seamos unos cerdos

¿Quemarlas? Pobres de las aves, el aire poco
respirable. Ensuciaremos las nubes robándoles
su color y las convertiremos en chicles masticados
aplastados, y sobre nuestras cabezas caerán como
bombas apestosas y gediondas.

¡Ya sé! Iremos a conquistar nuevos planetas,
Marte, Venus, Saturno... A este lo tirarémos
a las alcantarillas como siempre acostumbramos.
¿Pero ya lo pensamos bien? Pobre sistema
planetario, acabará igual que nuestro globo, sucio
y desmadroso, rechinando y no de limpio, de
excremento y de gusanos, de polilla y de vicios

De drogas y de borrachos, de asesinos y de raptos
Mejor ahi la dejamos, hay que pensarlos bien
Lo mejor es cambiar nuestras costumbres, amar a la
naturaleza y procrear junto con ella nuevas madres,
nuevos hijos, que sean dignos de este mundo, sino no,
¡nos llevara el tren!
Amén.

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